Consiste en la exploración del corazón con catéteres introducidos a través de la arteria y vena femoral o a veces radial, con vistas a medir presiones y realizar angiografías con contraste de las cámaras cardiacas y las arterias coronarias para una evaluación más completa del corazón. En algunos casos, tras los hallazgos del cateterismo diagnóstico, se considera como mejor opción para el tratamiento efectuar una o varias dilataciones de una o más arterias coronarias con unos catéteres muy finos que llevan un globo en la punta, lo que se llama angioplastia coronaria, que puede acompañarse del implante de una pequeña malla metálica en el interior de su arteria, llamada stent coronario que sirve de soporte a las paredes de la arteria, para restablecer un flujo adecuado de sangre oxigenada sin necesidad de utilizar cirugía del corazón. La elección de diferentes técnicas (angioplastia, stent, aterectomía…) dependerá del tipo de lesión existente. Con la angioplastia coronaria se logra un éxito inicial en más del 90% de los casos.
Se realiza con el paciente en ayunas, consciente aunque sedado y tumbado, aplicándosele anestesia local en la zona de punción para que ésta no resulte dolorosa. Para la intervención se aplica anestesia local en la zona de punción (la ingle frecuentemente, o el brazo) para que la exploración no resulte dolorosa. El paciente está en ayunas, consciente aunque sedado, y tumbado. En ocasiones puede ser necesaria una pequeña incisión en la piel. Se introducen catéteres (tubos de plástico muy finos, largos, y flexibles), a través de las arterias y venas de la zona (arteria y vena femoral, o raras veces braquial), y se dirigen hasta el corazón mediante visión por rayos X (control radioscópico). Allí se toman en ocasiones pequeñas muestras de sangre para analizar su contenido en oxígeno y se miden las presiones en las distintas cavidades cardíacas. Se inyecta un contraste para conocer el tamaño y la forma de las cavidades, y el estado de las válvulas, así como las arterias coronarias; conseguimos de esta manera una evaluación más completa del corazón.
Todos los cateterismos tienen un riesgo, al ser una exploración invasiva del corazón. Las complicaciones son poco frecuentes y suelen ser hematomas en el lugar de la punción que se reabsorben espontáneamente casi siempre o reacciones alérgicas imprevistas (normalmente leves) a los contrastes iodados. Aunque rara vez, también pueden presentarse otras complicaciones más graves: arritmias, hemorragia que precise transfusión, trombosis venosa o arterial, insuficiencia cardiaca, accidente cerebrovascular, infarto agudo de miocardio (más frecuente en la angioplastia coronaria). Con todo el riesgo de muerte en el cateterismo cardiaco es excepcional (1-2 por 1000) y muy bajo durante la angioplastia coronaria (1 por 100). A pesar de todo, en el Laboratorio de Hemodinámica existen los medios y el personal adecuado para el tratamiento de estas complicaciones.
Los beneficios que para la enfermedad coronaria de un paciente derivan de la realización del cateterismo cardiaco o de una angioplastia superan con mucho al pequeño riesgo de una complicación.
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