Los marcapasos se indican en pacientes con ritmos cardiacos lentos que les causan síntomas. El marcapasos sustituye al sistema eléctrico del corazón que ya no realiza su función adecuadamente. Existen múltiples tipos de marcapasos en función de la necesidad del paciente. En general tienen una duración de unos 10 años. El implante consiste en la introducción de uno o dos electrodos hasta el corazón para estimular el mismo cuando sea necesario, a través de la punción de una vena situada en región pectoral izquierda o derecha. Una vez situados los electrodos dentro del corazón se conectan al generador de marcapasos, alojándolo en la misma zona.
El procedimiento se realiza con anestesia local y durante el mismo pueden surgir complicaciones generalmente secundarias a la patología que hace necesario el implante, pudiendo presentar en algún caso mareos o perdida de conocimiento momentáneo durante el mismo. En pocas ocasiones puede producirse complicaciones derivadas del implante como la formación de un hematoma en la zona del mismo, que los electrodos se desplacen de su posición inicial y haya que intervenir de nuevo o que algún electrodo perfore la pared cardiaca produciendo muy infrecuentemente un taponamiento cardiaco, al alojarse sangre en la cavidad pericárdica que obliga a la extracción de la misma de forma urgente. La mortalidad de este tipo de procedimiento es muy baja (inferior al 0.5%).
Después del implante necesitará realizar revisiones periódicas de seguimiento y control del marcapasos que se le irán indicando, para vigilar el funcionamiento del mismo y el agotamiento del generador. Cuando este se produzca, generalmente después de varios años es necesario cambiar el marcapasos, con un procedimiento también con anestesia local sin necesidad de introducir nuevos electrodos, si estos funcionan correctamente.
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